miércoles, 23 de junio de 2010

DE ASOPCIÓN: NAVARRICO

Después de un viaje que se me hizo interminable me dejaron salir de mi trasportín. En la habitación en la que estábamos olía raro... había infinidad de olores mezclados. El chico que me saco del trasportín me puso sobre una mesa y una chica muy simpática me acarició, me miró de arriba abajo, me limpió los oídos, cortó mis uñas y me repitió lo guapo que era. La verdad es que aunque no conocía nada, aquello me gustaba.


Entonces me volvieron a coger en brazos y... ¡de vuelta al trasportín! ¿Adónde iríamos ahora? ¿Con quién estaba?

Ahora ya lo sé todo. Sé lo que pasó, qué era todo aquello y quienes eran esas personas...Sé dónde estoy y con quién... ¿Y queréis que os diga una cosa? Soy muy feliz.

Vivo en Noaín que es un pueblecito de Navarra. En un dúplex precioso. Es una casita muy grande y luminosa. Tiene hasta dos pisos, con unas escaleras muy divertidas para subir y bajar. Tengo dos habitaciones favoritas: el salón, donde hay una ventana enorme por donde entra el sol todo el día. Y la habitación del sillón rojo, donde me encanta enroscarme y dormir horas y horas.

Os presento a mi familia, que por cierto es numerosa:

Dani:

Es mi amo. Muy cariñoso y delicado conmigo. Creo que le gusto mucho, sobre todo cuando me siento a su lado para descansar o le pido que me dé mimos. A veces me gusta hacerle rabiar, se pone tan gracioso... Me subo a la mesa y él no sabe cómo explicarme que no lo haga. Lo mejor es que no se da cuenta de que yo lo entiendo todo. Me cuida mucho y si me pongo malito sé que él está allí, dándome lo que necesito. Me transmite mucha calma. No quiero que se vaya nunca, nunca. A veces cuando duermo cerca de él agarro su bazo con mi patita para asegurarme de que cuando despierte él seguirá allí, junto a mí. Nunca pense que podría llegar a querer tanto a un ser humano...



Marta:

Es mi ama. Es muy alegre y dulce conmigo. Me encanta jugar con ella. Me comprende tanto que a veces pienso que es un poco gatuna... Además me está enseñando algunos trucos muy divertidos y a buscar trocitos de salchicha escondidos por el rascador. Cuando se sienta a ver la tele me gusta mirarla para que me invite a subir al sofá con ella. Entonces me enrosco sobre sus piernas y sucede que no puedo dejar de ronronear... ¡me gusta tanto!


Shiruko:

Es mi hermano. Al principio pensé que era un gato gordo y sin hocico. Después me di cuenta de que en realidad es un perro... Es tan bueno... Lo que más me gusta de él es que es muy blandito. Por eso disfruto durmiendo a su lado. Creo que me porté un poco mal con él el primer día y por eso me tiene un poco de miedo cuando lo miro fijamente. Estoy seguro que con el tiempo entenderá lo mucho que lo quiero a él también.

Suki:

Es la novia de Shiruko, una perrita que está como una moto. A veces me marea de tanto que se mueve... Como somos familia también la quiero igual pero creo que no se fía mucho de mí... Shiruko me dice que no es eso, que es que la chica tiene bastante carácter... La verdad que a mi hermanito y a mí nos tiene firmes. Pero luego es tan simpática y mimosa con todos... Reconozco que tiene su encanto.

Pues ya lo veis, este soy yo en mi nueva vida. Os dejo unas fotos para que lo veáis:

Este soy yo en mi nuevo rascador, tod un lujooooooo!!! Me lo paso pipa jugando en él y durmiendo al solecito!
Adoro pasar ratos largos mirando por el enorme cristal de la terraza.....
Pero aún difruto más echándome a tomar el sol....

Y si es en compañía mejor.... Este soy yo con Suki, que por cierto, compartimos la misma afición de tomar el sol
Al final con el calorcito nos entra sueño a todos..... ¡¡QUÉ BOSTEZOS!!

Una última en el rascador... Aquí estoy con Shiruko y Suki

Y ahora... Unas en el sofá ¡Uno de mis sitios preferidos!

Aquí estpy ronroneando al lado de mi amiga Suki


Y aquí con mi hermano shiruko


Esto sí que me gusta:


Y esto más...




miércoles, 2 de junio de 2010

UNA NUEVA VIDA

Hace casi una semana que empecé a vivir de nuevo... A disfrutar con las cosas que me rodean y a darme cuenta de que la vida puede ser tan agradable como una siesta en el rascador.

El mes pasado, el que yo pensaba que era mi amo me abandonó sin darme explicaciones... Es verdad que desde hacia un tiempo nuestra relación había cambiado pero nunca imagine que llegaría al punto de romperse de ese modo. Una mañana me cogió en brazos (¡qué sensación tan agradable!) y de repente me metió en una mochila y cerró la cremallera. Allí dentro se estaba muy oscuro y no podía moverme; los bigotes se me enredaban y me pisaba la cola. Además me movía de un lado para otro sin saber donde estaba... No sé si paso mucho tiempo o no, sólo sé que a mí se me hizo eterno. Yo maullaba nervioso pidiendo auxilio... ¿Quizá no se había dado cuenta de que yo estaba dentro? ¿Tal vez me había confundido con un peluche? De pequeño me lo repetía tantas veces cuando me acariciaba mi tripita...

La marcha se detuvo. Sentí como la mochila se apoyaba en suelo firme. Entonces la cremallera se abrió. ¡Por fin luz y algo de aire fresquito! Un empujón me obligo a salir de allí dentro. El suelo estaba sucio y en el aire había un olor extraño para mí. Me quedé inmóvil. No sé por qué pero estaba asustado... Todo aquello era extraño para mí. Cuando me di la vuelta para buscar refugio en mi amo ya no estaba allí. Lo llame timidamente... Luego un poco más fuerte... Nada. Estaba solo.

 Los primeros días esperé su llegada, tenía fe en que volvería a por mí, quizá se hubiese perdido y no sabía cómo encontrarme... Después, todo me fué indicando que lo que yo pensaba no era así... Pero jamás me arrepentiré de todo lo que yo le quise. Porque el cariño que yo le profesé desde que era un bebé fue verdadero. Y porqué ahora sólo quiero conservar en mi mente los buenos recuerdos que pude tener de él.

Dónde me dejó era la calle. Esas cosas que yo podía ver desde mi ventana todos los días... Árboles, papeleras, un montón de niños detrás de una verja, pájaros volando... Pero lo peor de todo era que allí se asentaba una población de gatos. Era horrible, todos callejeros, se comportaban como bestias. Alguna vez tuve contacto con unas gatitas muy amables de la colonia pero por lo general, se portaron muy mal conmigo. Se burlaban de mí y me arañaban. Me hicieron mucho daño, parecía que les divertía aterrorizarme. No me dejaban acercarme a comer y el agua era díficil de conseguir.

Una mañana lluviosa me miré en el reflejo de un charco. ¡Qué visión tan espantosa! Estaba sucio, feo y lleno de nudos. Me di vergüenza a mí mismo. Dejé de cuidarme, ya no me limpiaba el que fue mi suabe y brillante pelaje. Me acurruque en un rincón y decidí esperar a lo peor.

En estas circustancias me encontraba yo cuando unas manos se acercaron y acariciaron mi cuerpecito. Entre abrí mis ojillos color miel y me pareci´ver a mi amo. ¿Había venio, estaba allí conmigo? Oí una voz que decía "Pobre gatito..." Y aunque no la conocía me sonó familiar. Ese hombre era Loren. Mi salvador. El que me delvolvió a la vida y hasta me dió su nombre.

Loren me entregó al grupo de Zaragatos que se encarga de cuidar y ofrecer en adopción a muchos gatitos como yo. Pasé unas semanas muy agradables en casa de Montse. Era una señora muy dulce y agradable. Me comprendía tan bien que a veces llegue a pensar que era un poco gata...Un día me dijo que me habían encontrado una familia y que pronto vendían a por mí. Yo no entendía muy bien a qué se refería... ¡Mi casa era aquella! Y yo no me quería ir a ningún sitio.

Una tarde sonó el timbre de casa y dos chicos que nunca había visto entraron con un trasportín vacio. ¿Tendrían que ver algo con esa nueva familia de la que Montse hablaba?